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agosto 5, 2026Ojo con las playeras: la red ciudadana que cuida a las aves invisibles del litoral central
Sus nidos son tan miméticos con la arena que muchos vecinos han caminado toda la vida por playas donde anidan sin saberlo. Ángela Saavedra, bióloga marina y presidenta de la agrupación Ojo con las Playeras, cuenta cómo un grupo de voluntarios levanta, desde 2024, la primera red de monitoreo comunitario del pilpilén común y el chorlo nevado en Algarrobo, El Tabo, El Quisco y San Antonio.
Reportaje elaborado desde el equipo de comunicaciones de Radio Galáctika Media
Un ave que se camufla en la arena
Ojo con las Playeras es una agrupación ambiental —en proceso de constituirse jurídicamente— dedicada a la conservación de aves playeras en el litoral central de la región de Valparaíso. Su presidenta, Ángela Saavedra, bióloga marina, explica que el trabajo se concentra en dos especies residentes: el pilpilén común, de pico rojo vistoso, y el chorlo nevado, un ave diminuta de apenas 15 centímetros de largo, catalogada como especie vulnerable, la categoría de conservación previa a «en peligro».
A diferencia de lo que muchos imaginan al pensar en un nido, estas aves no construyen estructuras con ramas: hacen una pequeña depresión en la arena y depositan ahí sus huevos, que se camuflan casi a la perfección con el entorno. Lo mismo ocurre con los polluelos recién nacidos, cuyo plumaje mimético los hace casi invisibles para un ojo no entrenado. Por eso, dice Saavedra, muchas personas que han vivido toda su vida junto a estas playas nunca supieron que albergaban esta forma de vida silvestre.
Nace en una micro: el origen de la agrupación
La agrupación surgió en 2024, cuando Saavedra —coordinadora del monitoreo en Algarrobo— coincidió en una conversación de micro con otros observadores de aves que ya realizaban monitoreos similares en El Tabo. Al descubrir que ambos grupos usaban metodologías comparables para seguir al pilpilén común, decidieron unir esfuerzos y crear una red conjunta que hoy cubre distintos puntos del litoral central, sumando comunidades y estandarizando la forma de levantar la información.
Cómo se hace un monitoreo reproductivo
El trabajo de campo se realiza una vez por semana entre octubre y marzo, la temporada reproductiva de ambas especies. Los voluntarios recorren las playas asignadas registrando el éxito reproductivo de los nidos encontrados, además de describir las principales amenazas que observan: presencia de personas, perros sueltos y vehículos, entre otras. Esa información permite identificar qué sectores de playa concentran mayor riesgo y orientar ahí los esfuerzos de protección.
Saavedra explica que gran parte del valor de este trabajo está en enseñar a distinguir a las aves playeras de otras especies costeras más conocidas, como las gaviotas, que no pertenecen a este grupo: mientras las aves playeras tienen dedos largos y separados, las gaviotas poseen patas palmeadas, adaptadas para nadar. Ese tipo de detalles, dice, es el primer paso para que la comunidad aprenda a identificar y respetar a estas especies en su propio territorio.
Radiografía de la temporada 2024-2025
| Sector | Resultados temporada 2024-2025 |
|---|---|
| Algarrobo (playa Algarrobo Norte y humedal El Membrillo) | 24 nidos de pilpilén común registrados |
| El Tabo | 43 nidos de pilpilén común y 3 nidos de chorlo nevado |
| Santuario de la Naturaleza La Chépica (Gota de Leche) | Punto de monitoreo activo de ambas especies |
| Playa San Alfonso del Mar (Algarrobo) | Pequeño sector costero urbanizado, aún usado por pilpilenes para reproducirse |
| Estatus de conservación del chorlo nevado | Especie catalogada como vulnerable, categoría previa a en peligro |
El hallazgo de tres nidos de chorlo nevado en El Tabo es, según Saavedra, especialmente valioso: al tratarse de una especie vulnerable con poblaciones en descenso, contar con un sitio de reproducción exitoso en la provincia es un dato relevante para la conservación regional, más aún cuando en otros sectores del litoral se han observado nidos de esta especie sin éxito reproductivo.
Las amenazas cotidianas
- Personas que caminan por la playa sin saber que existen nidos, con riesgo de pisarlos accidentalmente por su camuflaje natural.
- Perros sueltos, que representan una de las principales amenazas directas para nidos y polluelos.
- Vehículos motorizados, incluyendo automóviles con tracción en la arena, expresamente señalados como una práctica que debe evitarse en las zonas de anidación.
- Presión urbanística en sectores turísticos: incluso en playas junto a desarrollos inmobiliarios de gran escala, como la franja costera cercana a San Alfonso del Mar en Algarrobo, los pilpilenes continúan utilizando ese espacio reducido para reproducirse.
Ciencia ciudadana con anillamiento: el vínculo con la Universidad de Chile
El trabajo de Ojo con las Playeras se conecta también con el programa nacional de anillamiento de aves de la Universidad de Chile, que recorre distintas playas del país anillando ejemplares adultos y polluelos de pilpilén. Esa tarea depende en buena medida del apoyo de organizaciones territoriales como esta, que mantienen presencia constante en el terreno para localizar a las aves.
El seguimiento de estos anillos ha permitido descubrir la notable capacidad de desplazamiento de la especie: un pilpilén nacido en Algarrobo fue posteriormente avistado en la región del Biobío, a unos 800 kilómetros de distancia, evidenciando que estas aves, pese a su pequeño tamaño, pueden recorrer largas distancias a lo largo de la costa chilena a lo largo de su vida.
El chorlo nevado, en cifras
• Tamaño: 15 cm desde el pico hasta la cola.
• Estatus: especie vulnerable, categoría previa a «en peligro».
• Nidos registrados en El Tabo (2024-2025): 3, con éxito reproductivo.
• En otros sectores del litoral se han visto nidos sin éxito reproductivo.
Cerco simbólico y comunidad en terreno
Parte de la labor de la agrupación consiste en delimitar con señalética simbólica los nidos identificados, en actividades que la propia comunidad ha bautizado como «Pilpitones»: jornadas donde participan tanto integrantes de la agrupación como voluntarios que llegan incluso desde Santiago u otras comunas para colaborar. Saavedra destaca que ese proceso ha significado también conocer a mucha gente dispuesta a cuidar el entorno, aunque no siempre sepa cómo hacerlo hasta que se le entrega la información adecuada.
La otra campaña: el aceite usado, un residuo que también llega al mar
Además del monitoreo de aves, la agrupación desarrolla desde hace algunos meses una campaña de acopio de aceite de cocina usado, un residuo doméstico común que, si se vierte por el desagüe o directamente en la tierra, termina contaminando cursos de agua y, finalmente, el mar. Según cifras que cita Saavedra, un solo litro de aceite puede llegar a contaminar hasta 1.000 litros de agua.
| Comuna / lugar | Punto de acopio de aceite usado |
|---|---|
| San Antonio | Angamos 1850 |
| El Tabo | Punto de acopio en El Tabo centro |
| El Quisco | Punto de acopio a cargo directo de la agrupación |
| Algarrobo | Los Cisnes 150, Villa Bosques del Mar |
| Las Cruces | Jardín infantil Creciendo entre Poetas, Eduardo Romero 155 |
| Cartagena | Sin punto fijo; retiro a domicilio para volúmenes sobre 5 litros |
Para quienes no tengan certeza de la ubicación de un punto de acopio, o para residentes de San Antonio y Cartagena que junten más de 5 litros de aceite usado, la agrupación ofrece un servicio de retiro a domicilio, coordinado a través de sus redes sociales o por contacto telefónico directo.
La mirada comunicacional: por qué importa este trabajo
- Traducir la ciencia a lenguaje cotidiano: explicar con imágenes y ejemplos simples —como comparar el tamaño de un huevo de chorlo nevado con una aceituna— ayuda a que la comunidad entienda y valore realidades que antes le eran invisibles.
- Convertir la información en identificación afectiva: quienes conocen la existencia de estos nidos, según relata Saavedra, desarrollan un vínculo distinto con su propia playa, lo que fortalece el cuidado espontáneo del entorno.
- Aprovechar los medios comunitarios para levantar data ciudadana: la difusión sostenida a través de radios y canales locales, como Radio Galáktika, multiplica el alcance de campañas que dependen enteramente de voluntariado y visibilidad territorial.
- Vincular la conservación de fauna con la gestión de residuos cotidianos: mostrar que cuidar a un ave playera y reciclar aceite de cocina son parte de una misma agenda ambiental ayuda a que la ciudadanía entienda la protección costera como un sistema integral, no como acciones aisladas.
El mensaje final
Al cierre de la conversación, Saavedra agradeció a los coordinadores y voluntarios que sostienen el trabajo en cada temporada reproductiva, y a quienes han viajado desde otras comunas para participar en las jornadas de protección de nidos. Señaló que gran parte de la motivación del proyecto está en que la gente aprenda sobre su propio territorio: pasar de mirar una playa vacía a comprender que ahí ocurre, cada primavera y verano, todo un proceso de vida silvestre que merece ser conocido y respetado.
Quienes deseen contactar a la agrupación pueden hacerlo a través del correo pilpilenlitoral@gmail.com, o en redes sociales como @ojoconlas.playeras en Instagram y Ojo con las Playeras en Facebook.




