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octubre 8, 2026Pamela Álvarez, concejala de Cartagena: «Yo soy la voz de toda la gente que no se siente escuchada»
En las Entrevistas Galácticas, la concejala habló de seguridad, fiscalización y miedo: lo que se vive en los barrios de Cartagena y por qué, a su juicio, la comunidad necesita sentirse acompañada para denunciar.
Hay entrevistas que se preparan con preguntas y otras que se sostienen en una sola idea. En esta, la idea fue que la gente de Cartagena no tenga miedo de hablar. La concejala Pamela Álvarez, invitada a las Entrevistas Galáctikas del canal digital Galactika Media, lo dijo así: “Yo soy la voz de toda la gente que no se siente escuchada”.
Durante la conversación, la autoridad de la comuna vecina repasó la inseguridad que preocupa a los vecinos, su rol fiscalizador, el debate por la llegada de empresas y lo que, según ella, falta para que las comunidades recuperen confianza.
Una conversación entre comunas vecinas
Las Entrevistas Galáctikas se emiten por las multiplataformas de Galactika Media y llegan a la provincia por distintos operadores de cable. La invitación a concejales de la provincia de San Antonio tiene un propósito declarado: abrir espacios de diálogo cívico donde las autoridades expliquen su comuna y los vecinos puedan escuchar de primera fuente.
Álvarez agradeció la invitación y valoró que el medio esté llevando información “a toda la provincia”. Con esa disposición, la entrevista se movió entre lo político y lo cotidiano.
El miedo que se instaló en la vida diaria
El primer tema fue la seguridad. En el estudio se comentaron hechos recientes en la comuna, entre ellos dos jóvenes con heridas de bala que llegaron al CESFAM tras una riña y el hallazgo, la noche anterior, de una persona fallecida con tres impactos en el sector San Sebastián.
La concejala dijo conocer de cerca la angustia de ese sector. Contó que conversó con vecinos que ya no saben qué hacer: temen que sus hijos salgan a la calle, temen caminar hacia el consultorio. Según su relato, hace tiempo se habló de instalar un retén, pero “todo queda como en las promesas de campaña”.
Sobre las drogas fue cuidadosa. Dijo que es un tema muy complejo y que hay muy pocos programas para personas atrapadas en el consumo, una vulnerabilidad de la que, afirmó, se aprovechan los narcotraficantes. Y planteó una frase que resume el ánimo de muchos barrios: “la gente está cansada de tantas reuniones”, porque no ve resultados en el día a día.
Ese mismo día presentó un oficio de urgencia dirigido a la alcaldesa, a seguridad pública, a SENDA y a la PDI para trabajar en terreno con la comunidad de San Sebastián. Su mensaje fue breve: “hay que actuar ya”.
Fiscalizar es insistir
Álvarez describió su trabajo como una labor de seguimiento: preguntar, pedir por oficio y volver a preguntar. “Como concejala no es tanto lo que puedo hacer más que solicitar información y pedir que se trabaje con tiempos”, explicó, y agregó que a veces las respuestas son tan débiles que hay que insistir hasta que se vean resultados.
Mencionó dos ejemplos. El primero, una fiesta de año nuevo que, según dijo, no contaba con el permiso que entrega Carabineros y a la que el municipio facilitó audio, escenario, mesas y sillas; ese antecedente lo remitió a Contraloría. El segundo, su voto en contra de un show de drones de entre 100 y 120 millones de pesos en una comuna que, recordó, se describía como sin recursos. Fue la única concejala que votó en contra.
Reconoció que esa decisión generó molestia, incluso en la Cámara de Comercio, y hostilidad en el concejo. Entiende el malestar, dijo, pero no la violencia: “no actúo en base a presiones”.
Empresas y empleo, pero con equilibrio
Sobre la llegada de nuevas empresas, la concejala fue clara: es positivo para el empleo, en una comuna donde el municipio y el comercio pequeño son casi las únicas fuentes de trabajo, pero hay que mirar el impacto que generan en el entorno.
Como ejemplo relató el caso de una planta recicladora de plástico en la zona rural, llamada Mi Mundo Verde. Según su relato, vecinos que se sentían no escuchados le plantearon problemas de malos olores y ruidos hasta altas horas de la noche, y aseguraron que la empresa no tenía patente. Álvarez dijo que pidió información, que los antecedentes municipales apuntaban a una posible clausura y que, tras 41 días sin avance del decreto, derivó el caso a Contraloría.
Contó además que la empresa presentó un recurso para que ella no pudiera hablar del tema y que la corte lo rechazó. Su conclusión: cuando una comunidad no es escuchada, acudir a los medios de comunicación es “una forma superdemocrática” de expresarse.
Un concejal no es para cortar cintas
En el tramo más personal de la entrevista, Álvarez habló de cómo entiende su cargo. Dijo que hay que educar a la comunidad sobre el rol del concejal, que no es repartir premios para los bingos, sino fiscalizar que los recursos vayan donde hay más necesidades. Y fue directa respecto de las inauguraciones: no felicita por obras que, a su juicio, son el piso mínimo de lo que un municipio debe hacer.
El minuto ciudadano
En el cierre, con el espacio de un minuto libre que ofrece el programa, la concejala se dirigió a los vecinos: que nadie tenga miedo de denunciar, ya sean funcionarios, trabajadores, dueñas de casa o apoderados. Habló de quienes callan por temor a perder su trabajo o su patente, o a que su hijo sea mal tratado en el colegio o en el consultorio. “El amedrentamiento y el matonaje lo tenemos que radicar de la política”, dijo.
Y dejó una invitación: tener esperanza, pero con unión. “Sin la unión de la comunidad no se puede lograr mucho”.
Lo que viene en su agenda
Álvarez adelantó que sigue fiscalizando el mal estado de las calles, un tema que, dijo, afecta la calidad de vida de los vecinos; la situación del director del CESFAM, a la espera de la respuesta de Contraloría; el PADEM y el presupuesto municipal, con los que está en desacuerdo; y la preocupación de los profesores por el traspaso al SLEP y por el futuro de las duplas psicosociales.
Por qué conversar importa
Las comunidades no viven en los límites comunales. Lo que ocurre en Cartagena se siente en San Antonio y en todo el litoral, y por eso un medio local tiene el desafío de ofrecer espacios donde las autoridades expliquen lo que hacen y los vecinos puedan preguntar y opinar.
El diálogo no resuelve por sí solo la inseguridad ni el desempleo. Pero evita algo igual de dañino: que las personas sientan que hablan solas.




